Leire Rincón // Encontrar soluciones para sacar a tu familia adelante en Palestina e intentar evitar someterte a la colonización para conseguirlo es una tarea ardua a la que se enfrentan la mayoría de familias palestinas. Este es el mensaje que ha querido transmitir y hacer reflexionar a la población de Bilin, Nabi Saleh y Budrus, la compañía internacional de teatro del oprimido Imaginaction.
Citados en Palestina a través de la redes, este grupo de actores y actrices dirigidos por Hector Aristizábal han representado los días 20, 21 y 22 de octubre su visión de la ocupación.
Con ayuda de vecinos locales hicieron reflexionar cómo poder seguir adelante sin tener que trabajar en un asentamiento ilegal de Cisjordania o sin tener que vender tus tierras. El público, la mayoría infantil, se sintieron identificados con este problema y todos expresaron unánimemente el rechazo a trabajar para los colonos y el rechazo a venderles sus tierras. Desde los ojos imaginativos de un niño, que se enfrentan diariamente a la ocupación, expresaron alternativas como la mendicidad o el fomento de nuevos horizontes empresariales en Palestina. Sin duda, tal como señaló el director, «ellos son el futuro» y en ellos esta la esperanza para que Palestina algún día sea libre.

Imagen simbólica de la obra: a escalera simboliza el muro, los actores del medio la resistencia y los del extremo los soldados.
Pero la realidad a veces supera la ficción. Una vez cerradas las bambalinas, y después de que los actores cantaran el feliz cumpleaños a una de las actrices, como fuegos artificiales que indican el final de una fiesta, los soldados israelís irrumpieron en la escuela de Budrus disparando bombas de gas lacrimógeno al público y a los actores. Según una de las actrices «alguien gritó -¡los soldados!-y éstos aparecieron por el cementerio, de repente un jeep militar bloqueó la entrada a la escuela y acto seguido empezaron a lanzar bombas de gas lacrimógeno y bombas de sonido, inmediatamente los niños reaccionaron lanzándoles piedras».
Tras el ajetreo de las bombas, una vez los soldados abandonaron la zona, las calles quedaron vacías y el pueblo en silencio. Pero este hecho no se trata de una incidente puntual, los vecinos de Budrus, al igual que el resto de pueblos situados en el West Bank, tienen que enfrentarse diariamente a la amenaza de las incursiones militares y a la violencia de los colonos.
Vivir en el otro lado del muro no es fácil: te vigilan y ni siquiera bajo el techo de tu casa estás protegido. Israel realiza incursiones militares como parte de su campaña de atemorizar a la población palestina y de su plan de ocupación.
Mientras tanto, occidente mira hacia otro lado jactándose de los derechos humanos y de la democracia, financiando esta barbarie militar. Sin embargo, aún nos queda el consuelo de saber que cada día el lobo va perdiendo su apariencia de cordero y cada vez son más los que luchan por los derechos del pueblo palestino. Toman fuerza nuevas vías de resistencia noviolenta, como es el caso de Héctor y su compañía de teatro errante.








