El pasado viernes 19 de diciembre por la mañana, un grupo de activistas palestinos e internacional estableció un memorial en el pueblo de Turmus Ayya, cerca de Ramallah, en honor al ministro palestino Ziad Abu Ein, asesinado la semana anterior por el ejército israelí durante una manifestación noviolenta en el mismo lugar.
reprimió brutalmente la acción, utilizando gases lacrimógenos, balas de goma y hasta munición real contra los manifestantes. Hubo decenas de heridos y cuatro personas detenidas: una Israelí, una estadounidense y dos palestinos; Jaffar Hamayel y Mohamad Khatib.
Mohamad Khatib fue brutalmente golpeado durante su detención, fotos del evento demuestran cómo los soldados lo arrojaron al suelo causándole cortes y heridas en el rostro. Fue estrangulado y mantenido en posturas dolorosas durante el proceso, pese a que no se estaba resistiendo de manera violenta a la detención.
Khatib y el resto fueron trasladados a la comisaría de policía de Benjamin, donde estuvieron bajo interrogatorio durante unas horas. Más tarde esa misma noche, Khatib y Hamayel fueron trasladados a la prisión de Moscovie en Jerusalén, tristemente conocida por las repetidas acusaciones e informes sobre mal trato a los prisioneros palestinos recluidos en sus celdas.
Khatib está acusado de agredir a un soldado. Hoy, domingo, se ha celebrado una audiencia preliminar en el tribunal militar de Ofer en la que se ha dictado la libertad bajo fianza (7.500 NIS cada uno) a ambos activistas palestinos. Sin embargo, la acusación ha apelado a esta decisión con lo que mañana lunes habrá una nueva vista en la que el juez militar decidirá si tienen derecho a libertad provisional o deben permanecer encarcelados a lo largo de la investigación.
Mohammed Khatib es un defensor de Derechos Humanos y líder destacado de la lucha noviolenta Palestina que no ha hecho nada más que ejercer su derecho a protestar y a expresarse libremente.
Debemos recordar que la transferencia de prisioneros desde los territorios ocupados a los del ocupante está estrictamente prohibida por la Convención de Ginebra. Esta es una práctica común en Israel y esta tendencia es una clara violación del derecho internacional humanitario, que no debe ser ignorada. Al mismo tiempo, Israel debe cumplir con sus obligaciones como estado miembro signatario de la Convención de Ginebra y el Pacto International sobre los Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas y respetar los derechos de libertad de expresión y reunión pacífica.
La comunidad internacional no puede bajo ninguna circunstancia ignorar más estas violaciones y debe detener la impunidad de Israel. La comunidad internacional tiene la obligación de proteger los derechos humanos y sus defensores (establecido en la Declaración de la ONU sobre los Defensores de Derechos humanos y en las directrices de la UE sobre defensores de derechos humanos) y actuar de una manera rápida y eficiente para prevenir la tortura y los malos tratos (Declaración de la ONU contra la tortura y Convención Europea sobre Derechos Humanos).
Instamos a la comunidad internacional a tomar medidas contra estas violaciones flagrantes y para garantizar la seguridad de Mohammed Khatib y su derecho a un juicio justo.









