Desde finales del mes de julio, la sociedad iraquí está ocupando la calle, cada viernes, para denunciar la corrupción en el país y la bancarrota política de los partidos dominantes.
Las manifestaciones empezaron debido al hartazgo de la población ante los frecuentes cortes de energía y la falta de servicios básicos en un verano que ha llegado a temperaturas de más de 50 grados. Sin embargo, el asesinato de Muntazar al-Hilfi el 16 de julio por la policía en Al-Madina, al norte de Basora, ha elevado la tensión resultando en una serie de protestas masivas en las ciudades del centro y sur del país. Los manifestantes se han alzado contra la corrupción y el deterioro de los servicios públicos. Las movilizaciones alcanzaron su punto máximo el viernes 28 de agosto, después de la apelación del clérigo chiíta Moqtada al-Sadr a sus seguidores, de unirse a las protestas contra la corrupción.
Los manifestantes, en su mayoría jóvenes activistas de la sociedad civil, desafían, según cuentan desde el ICCSI (The Iraqi Civil Society Solidarity Initiative), el sistema político en su conjunto: piden un Estado laico, el fin de la división entre las poblaciones sunníes y chiíes, los derechos de las mujeres y los derechos de los trabajadores. «Durante todas las movilizaciones hay una presencia femenina importante, y los grupos de derechos de las mujeres iraquíes están trabajando activamente para asegurar que las mujeres puedan participar en las manifestaciones sin ser acosadas», explican.
El 11 de agosto, el Parlamento iraquí votó para aprobar las medidas económicas, políticas y administrativas hechas por el Primer Ministro Haider y por el portavoz del parlamento Salim al-Jabouri al-Abadi en respuesta a las demandas de la calle. Estas medidas incluyen la supresión de los puestos de vicepresidente de la república y el viceprimer ministro, la reapertura de casos, pasados y actuales, de corrupción y la asignación de un número de jueces para investigar los casos y enjuiciar a las personas corruptas.
Sin embargo, las medidas aprobadas han sido vistas como solo «un pequeño paso». Por ello, las manifestaciones seguirán hasta que se implementen las reformas de manera práctica y real. Para seguir con la presión y la incidencia, el ICSSI ha hecho una llamada a la solidaridad internacional: invitan a enviar mensajes de apoyo al pueblo iraquí, utilizando imágenes y selfies con mensajes para los que están saliendo a las calles en Bagdad y otras ciudades del país, publicándolo en redes sociales.
Desde NOVACT damos todo nuestro apoyo al pueblo iraquí.









