Tras los ataques terroristas en París el 13 de noviembre, varias organizaciones internacionales han acordado colaborar en la creación de un manifiesto contra «el extremismo violento y también contra las respuestas militarizadas de nuestros gobiernos». Las organizaciones abajo firmantes hacen una llamada a la sociedad civil para firmar la petición y conseguir un cambio en las políticas europeas para tratar de construir la paz a través del diálogo y el respeto a los derechos humanos:
Mientras lloramos por París, nuestra solidaridad está también con todas las víctimas de la guerra y el extremismo violento: en Mali, Líbano, Siria, Libia, Irak, República Democrática del Congo, Birmania, Turquía, Nigeria y demasiados otros países. Los actos terroristas, sean de gobiernos u organizaciones, son una aberración. Matan a los inocentes. Matan la esperanza. Debemos detenerlos.
Nos sumamos hoy a este llamamiento para mostrar nuestra solidaridad. Pero también nos preocupa que el dolor y la empatía con las víctimas pueda utilizarse para repetir viejos errores: recurrir a la solución militar y desatender las medidas que realmente pueden enfrentar los problemas y ayudar a romper el ciclo de violencia.
Nuestros gobiernos ya han liderado una sucesión de invasiones militares que han llevado el dolor y la devastación a gran parte del norte de África y Oriente Medio. Hoy sabemos que estas medidas han aumentado (no disminuido) las amenazas a nuestra seguridad. Apostar por una solución basada en las respuestas militares aumenta los agravios, fomenta la violencia y socava la paz. Necesitamos soluciones políticas efectivas que puedan poner fin al terrorismo. Las soluciones militares son incapaces de hacer frente a las causas y los procesos que engendran el extremismo violento. Hoy tenemos evidencias: las estrategias de construcción de paz dirigidas a fomentar una gobernanza inclusiva, dar respuesta a las necesidades y garantizar una seguridad global son mucho más efectivas que los bombardeos para parar al extremismo violento y el terror.
A pesar de las evidencias, hoy, cómo en las últimas décadas, volvemos a escuchar llamamientos a la guerra, a causar más muertes de civiles, a destruir las infraestructuras de comunidades ya devastadas por la guerra y, en consecuencia, a reducir nuestra seguridad. Nuestros gobiernos se preparan para costear costosísimas operaciones militares, mientras recortan los presupuestos para apoyar las medidas necesarias para poner fin a los conflictos y apoyar el desarrollo, la gobernanza, las necesidades humanitarias y de derechos humanos. Las agencias responsables de ofrecer respuestas civiles no disponen de los mínimos necesarios para dar respuesta a las necesidades humanitarias, de desarrollo y de gobernabilidad que asolan nuestro planeta.
Las personas y organizaciones firmantes de esta declaración, realizamos un llamamiento global para promover un nuevo enfoque eficaz y responsable para superar el extremismo violento. Es urgente. Instamos a los ciudadanos y líderes de todo el mundo a actuar para:
1. Promover un esfuerzo sostenido y comprometido con la construcción de paz para poner fin a las guerras, ocupaciones militares e invasiones en todo el mundo. Su ausencia ofrece combustible para el terrorismo. Debemos reforzar los esfuerzos diplomáticos, ofrecer un apoyo real y significativo a los movimientos sociales que trabajan para poner fin a la guerra y la violencia en sus países, prevenir el reclutamiento y facilitar la salida de los grupos violentos, promover la educación para la paz, superar narraciones extremistas y promover la reconciliación, dignidad y respeto para todas las personas y comunidades. La Construcción de Paz ofrece una respuesta más eficaz y responsable para detener la violencia extremista.
2. Promover el respeto por las creencias y la diversidad: La religión no es el factor clave para explicar el aumento del extremismo violento. Ninguna religión es una entidad monolítica. Las motivaciones religiosas se entrelazan con motivaciones socio-económicas, políticas, étnicas o identitarias. La religión puede ser manipulada para intensificar conflictos o ser una fuerza para el bien. Lo que marca la diferencia es cómo practicamos nuestras creencias o ejercemos nuestra ideología. Las personas de todos los credos e ideologías deben ser alentadas a implicarse en la búsqueda de la paz y construir, desde las diferencias, un futuro mejor y más seguro para todos.
3. Promover el acceso a la cultura y una educación pública y de calidad: la educación y la cultura son vitales para el desarrollo humano. Los gobiernos deben profundizar en la relación entre la educación, la cultura, el empleo y las oportunidades, eliminar barreras y facilitar la movilidad social y la conectividad. Los educadores religiosos deben ofrecer una base sólida para comprender no tan sólo su religión, sino también los valores universales y la tolerancia.
4. Promover la gobernanza inclusiva y los derechos humanos: el extremismo violento prospera donde existe injusticia y los gobiernos desaparecen o son vistos cómo ilegítimos. Cuando la injusticia persiste y los agravios se dejan sin solución, las frustraciones pueden ser fácilmente canalizadas hacia la violencia. Frenar al extremismo violento exige que nuestros gobiernos sean abiertos, incluyentes y responsables, que garanticen los derechos de las minorías y promuevan un auténtico compromiso con la práctica de los valores democráticos y los derechos humanos.
5. Acabar con la pobreza: Cuando la exclusión crea injusticia, humillación y ausencia de igualdad de oportunidades, puede generar un terreno abonado para que florezca el extremismo violento. Debemos dedicar recursos para hacer frente a la injusticia, la marginación social, la desigualdad, económica o de género. Debemos promover medidas para asegurar la participación ciudadana en la gobernanza, el estado de derecho, generar oportunidades para las mujeres y las niñas, oportunidades educativas, la libertad de expresión y la transformación de conflictos.
6. Promover la justicia global: El extremismo violento se expande allí donde existen conflictos arraigados y no resueltos, donde la violencia engendra violencia. Numerosos estudios nos han descrito la existencia de círculos viciosos y autodestructivos de venganza, economías de guerra, culturas de la muerte, lugares en que la violencia es una forma de vida. Los gobiernos, los ciudadanos y las organizaciones internacionales debemos hacer todo lo posible para romper los bloqueos políticos e institucionales que nos impiden resolver los conflictos. Debemos enfrentarnos a las ocupaciones militares, dar respuestas solidarias a las crisis humanitarias, proteger a los refugiados.
7. Poner nuestra diplomacia al servicio de los Derechos Humanos: Nuestros gobiernos mantienen cientos de acuerdos con países que violan sistemáticamente los derechos humanos de la población que deben proteger. Estos acuerdos son inmorales y debemos suspenderlos. Toda ayuda ofrecida por nuestros gobiernos a otros estados para contrarrestar o prevenir el extremismo violento debe asegurar la protección de los derechos humanos, la seguridad humana e integrar métodos de construcción de paz.
8. Poner fin al comercio de la muerte: Debemos detener el suministro de armas a países que las utilizan contra sus propios ciudadanos, para realizar ataques en otros países o para apoyar a milicias armadas. Estamos abasteciendo de armas y motivos al extremismo violento. Hacemos un llamamiento para suspender el comercio armamentístico, realizar una revisión de los códigos de conducta y de los acuerdos de cumplimiento para asegurar que los estados y las empresas cumplan con su obligación de no suministrar armamento a países que fomenten la guerra y el terrorismo.
Somos el comienzo de un movimiento ciudadano global que se compromete a acabar con el extremismo violento y el terrorismo, sea de los estados o de organizaciones. No vamos a parar hasta que los detengamos. Pedimos a los ciudadanos, gobiernos, organizaciones y personas del mundo: unámonos.
Primeras firmas: Association des Marocains in France; Association Marocaine des Droits Humains; Association Mauritanienne des Droits de l’Homme; Assopace Italia; Coordination Maghrébine des Organisations des Droits Humains; Forum Marocain pour la Vérité et la Justice; Institut de Drets Humans de Catalunya; Iraqi Civil Society Solidarity Initiative; Ligue Algérienne pour la Défense des Droits de l’Homme; Ligue Tunisienne des Droits de l’Homme; NOVACT International Institute for Nonviolent Action Barcelona; Peace Action Training and Research Institute of Romania; Palestinian Centre for Human Rights; PAX Netherlands; Popular Struggle Coordination Committee in Palestine; Un Ponte Per… Italia;
Para firmar esta petición aquí están los enlaces en diferentes idiomas:









