Hemos visitado Melh Al-Ard. La resistencia noviolenta que continúa en Palestina

Palestinos y palestinas que abogan por la noviolencia han «revivido» Ein Hijleh, un pueblo cercano a Jericó, en el Valle del Jordán, dentro de la denominada Area C. Con ello, han buscado reivindicar el origen palestino de la zona, protestando contra su conexión israelí. La acción se ha enmarcado en la campaña Melh Al-Ard (La Sal de la Tierra).

Durante cerca de una semana, la aldea Ein Hijleh fue repoblada por 500 palestinos y palestinas en el marco de una campaña impulsada por el Comité de Coordinación de la Lucha Popular, integrado por activistas palestinos que abogan por una resistencia noviolenta a la ocupación israelí. La tierra de este antiguo pueblo palestino-cananeo pertenece a la Iglesia Ortodoxa y al monasterio St.Gerassimos, pero «el patriarcado griego ortodoxo de Jerusalén dio su bendición a los activistas», según cuenta la periodista de El Periódico Ana Alba.

El Valle del Jordán es palestino, según la ley internacional, pero está en manos de 10.000 colonos en 37 asentamientos. «La férrea ocupación militar que impone Israel dificulta enormemente la vida diaria de la población palestina originaria. Por ejemplo, el valle del Jordán posee una de las mayores reservas de agua subterránea de la zona. La explotación de dichos acuíferos por parte del Estado hebreo reduce la cantidad de agua de la que pueden disponer los residentes palestinos. Así,  los colonos reciben un volumen de agua mucho mayor que la cantidad con la que sus vecinos palestinos deben conformarse», comenta el periodista Pau Fabregat.

El resucitar de Ein Hijleh se planificó arduamente. Activistas, jóvenes, mujeres,… se organizaron realizando diferentes actividades de rehabilitación del pueblo: arreglar y reconstruir las casas abandonadas, reparar techos, plantar árboles y limpiar la zona, entre otras. Además, se planificó toda una semana de actividades culturales de sensibilización sobre la situación palestina, así como visitas diplomáticas. Todo transcurría bajo la atenta mirada del ejército israelí, que no tardó en llegar a la zona y bloquear la entrada de alimentos y agua para las personas activistas. «Incluso algunos puntos de control se establecieron en la carretera principal 90, que va desde el Mar Muerto hasta la localidad de Bisan, para impedir que las personas entren al pueblo», añade la activista Laila S.

La toma de la aldea situada a orillas del río Jordán no tardó en ser fuertemente reprimida. Durante la madrugada del viernes 7 de febrero, centenares de militares del ejército israelí entraron a la fuerza en el poblado para desalojar a las cerca de 200 personas activistas que resistían en el poblado. 35 personas palestinas resultaron heridas y trasladadas al hospital de Jericó, después del desalojo. En el momento de la redada, fuerzas israelíes utilizaron bombas de sonido para dispersar a la multitud, mientras que expulsaban a mujeres y niños de las casas y tiendas de campaña donde dormían. «Las fuerzas israelíes han atacado a los residentes de Ein Hijleh pegándoles, dándoles patadas y empujándolos a la tierra y al fuego. Fueron trasladados tras el desalojo con autobuses militares israelíes de ocupación, mientras eran humillados por los soldados», explican desde el Comité de Coordinación de la Lucha Popular.

 La reocupación como estrategia noviolenta

«La acción de Ein Hijleh sigue la estrategia de Bab el Shams y Ahfad Yunis, dos campamentos similares levantados un año atrás por activistas palestinos en la llamada zona E1, una porción de tierra estratégica en el este de Jerusalén, donde el estado israelí planea construir asentamientos ilegales que dividirían Cisjordania en dos y imposibilitarían así la creación de un estado palestino», explica el periodista Pau Fabregat y añade que «al igual que en los dos campamentos anteriores, en esta ocasión la elección del lugar tampoco ha sido arbitraria. Ein Hijleh está situado en el Área C de Cisjordania, lo cual significa que está bajo control total civil y militar israelí».

El activista del Comité de Coordinación de la Lucha Popular en Al-Masara, Mahmoud Zawahreh, apuntó que «los activistas han logrado revivir el pueblo y aunque fueron desalojados, la ocupación israelí no pudo desalojar al pueblo en sí; no pudo con el gran trabajo realizado por los corazones y las mentes de Ein Hijleh». Por su parte, desde el campo de refugiados de Aida, Monther Amira, dijo que el desalojo no va a acabar con el trabajo de las personas activistas en el Valle del Jordán, y destacó: «Vamos a seguir con nuestra campaña Melh Al-Ard. La reactivación de la aldea era sólo el comienzo de nuestro trabajo en el Valle del Jordán, vamos a continuar nuestro trabajo y seguiremos siendo la sal de la tierra que trabaja contra las políticas israelíes en todos los territorios palestinos, especialmente contra la judaización y anexión del Valle del Jordán».

Actualmente, alrededor de 9 activistas de Ein Hijleh han sido desalojados, de nuevo, después de su regreso a la aldea el  pasado 12 de febrero. Los activistas de la lucha popular han vuelto a comprobar como se encontraba la aldea con la intención de quedarse. En ese momento, las fuerzas israelíes han irrumpido en la aldea y han mostrado una orden militar que declara el pueblo como zona militar cerrada durante 1 mes.

*El nombre de ‘La sal de la tierra’ se inspira en el sermón de la montaña en el que Jesús dice a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra», según recoge la Biblia (Mateo 5 13-16). Muy cerca, en el río Jordán, fue bautizado Jesús.

Aquí puedes encontrar algunas imágenes de los últimos 4 días: http://www.activestills.org/advance-search.php  Aquí las diferentes informaciones sobre la campaña Melh Al Ard en los medios:

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